Cara Delevingne, la polifacética británica de 33 años conocida por su trabajo como modelo, actriz y empresaria, se convirtió en la segunda invitada del confesionario que Rosalía ha instalado durante su gira por Londres. Tras el paso de la cantante Lola Young, fue el turno de Delevingne de subirse al escenario del concierto celebrado este miércoles para compartir aspectos íntimos de su vida personal con la artista catalana.
Confesiones sobre su orientación sexual
Recién llegada de la prestigiosa gala del Met de Nueva York, donde desfiló por la alfombra roja el pasado lunes, Delevingne no dudó en mostrarse completamente transparente sobre su vida sentimental. «¿No lo sabías? Soy lesbiana. Mi debilidad solían ser las mujeres heterosexuales», confesó ante una Rosalía que respondió con naturalidad: «¿Qué tiene eso de especial? Lo he oído muchísimas veces. Es el reto».
La conversación tomó un giro aún más revelador cuando Delevingne profundizó en su perspectiva sobre la sexualidad humana: «Es porque, en general, no creo que nadie sea completamente heterosexual. Y tampoco creo que los hombres supieran cómo complacer a sus novias lo suficientemente bien». La respuesta de la intérprete de «Malamente» no se hizo esperar: «Ella dijo lo que dijo», a lo que la modelo británica remató con un contundente «Lo hice».
Una artista en constante evolución
Cara Delevingne, quien recientemente ha dado el salto a la música ampliando su ya extenso currículum artístico, demostró una vez más su capacidad para reinventarse y explorar nuevos territorios creativos. Su participación en el confesionario de Rosalía durante el Lux Tour no solo ofreció un momento de gran intimidad al público londinense, sino que también reflejó la complicidad entre dos mujeres que han sabido romper moldes en sus respectivos campos profesionales.
Esta confesión pública se suma a las declaraciones que la británica ha realizado en los últimos años sobre su sexualidad, consolidándose como una voz influyente en la comunidad LGBTQ+ y demostrando que su autenticidad trasciende cualquier etiqueta o expectativa social.

