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De los vestidos desnudos de Cher o Madonna a Jared Leto decapitado: los estilismos más controvertidos y más recordados de la gala Met

25 abril 2026
Publicado hace 1 mes

La gala Met: cuando la moda trasciende límites y genera controversia

El primer lunes de mayo se convierte cada año en una fecha marcada en rojo en el calendario fashionista mundial. La gala Met, conocida oficialmente como Met Gala, no solo inaugura la exposición anual del Costume Institute del Museo Metropolitano de Nueva York, sino que se ha consolidado como el epicentro de la experimentación sartorial más audaz del planeta.

Desde su transformación en el evento que conocemos hoy bajo la dirección de Anna Wintour en los años 90, esta cita ha sido testigo de propuestas que van desde lo sublime hasta lo absolutamente desconcertante. La alfombra roja del Met se ha convertido en un laboratorio de creatividad donde diseñadores y celebridades compiten por generar el mayor impacto visual, sin importar las consecuencias mediáticas.

Cher marcó un antes y un después en 1974 con aquel vestido de Bob Mackie que apenas cubría lo esencial, adornado con plumas y transparencias que hicieron que la prensa hablara durante semanas. Su aparición no solo desafió los códigos de vestimenta de la época, sino que estableció un precedente: en el Met, todo vale si está bien ejecutado.

Madonna siguió esa estela provocadora en múltiples ocasiones, pero fue especialmente recordada por su interpretación del tema «Catholic Imagination» en 2018, cuando apareció con una corona de espinas y un vestido que muchos consideraron una blasfemia, generando debates sobre los límites entre arte y religión.

Sin embargo, si hablamos de impacto visual puro, pocas apariciones han conseguido el efecto de Jared Leto en 2019. El actor y músico llegó a la gala con un look de Gucci que incluía una réplica exacta de su propia cabeza, completamente decapitada, entre sus brazos. La imagen, que parecía sacada de una película de terror, circuló por las redes sociales durante días y dividió opiniones entre quienes lo consideraron genial y quienes lo tacharon de perturbador.

Cuando el arte se viste de polémica

La naturaleza misma de la gala Met invita a la transgresión. Cada año, el tema propuesto por el Costume Institute funciona como un desafío creativo que empuja a los invitados a reinterpretar conceptos históricos, artísticos o culturales a través de la moda. Este ejercicio ha dado lugar a momentos memorables que trascienden el mundo fashion.

Rihanna elevó el listón en 2015 con su legendario vestido amarillo de Guo Pei, una pieza que requería de un séquito de asistentes para manejar su imponente cola de varios metros. La cantante tardó tres años en conseguir una cita con el diseñador chino, y el resultado fue una obra de arte que pesaba más de 25 kilos y necesitó dos años de elaboración.

Lady Gaga redefinió el concepto de «performance» en 2019 con su striptease controlado en las escaleras del museo. Llegó con un voluminoso vestido rosa de Brandon Maxwell que fue despojándose por capas hasta revelar un body negro con cristales Swarovski, demostrando que la moda puede ser teatro en estado puro.

Más recientemente, en 2023, Doja Cat sorprendió completamente cubierta de cristales rojos de Swarovski, con más de 30.000 piedras aplicadas directamente sobre su piel, creando un efecto de segunda piel que requirió cinco horas de aplicación y la convirtió en una escultura viviente.

La gala Met continúa siendo el escaparate perfecto para aquellos que entienden la moda como una forma de expresión artística sin límites. Cada año, los asistentes demuestran que cuando creatividad y audacia se combinan, el resultado puede ser tanto brillante como controvertido, pero siempre inolvidable.