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El expríncipe Andrés sufre un intento de ataque por un hombre en pasamontañas cerca de su nueva residencia en Sandringham

8 mayo 2026
Publicado hace 4 semanas

Incidente alarmante en Sandringham: el expríncipe Andrés encara una agresión

El miércoles por la tarde se vivió un momento de tensión en los alrededores del Parque Real de Sandringham cuando Andrés Mountbatten-Windsor fue confrontado por un individuo que lo esperaba emboscado cerca de su nueva residencia. El incidente tuvo lugar aproximadamente a las 19.30 horas, mientras el hermano del rey Carlos III realizaba su habitual paseo vespertino con los corgis que heredó de su madre, la difunta reina Isabel II.

Según reveló The Telegraph, el agresor aguardaba en su automóvil el paso del expríncipe por un sendero próximo a Marsh Farm, la modesta vivienda a la que se vio forzado a trasladarse el mes pasado tras ser expulsado de la lujosa Royal Lodge en Windsor. El hombre, que portaba un pasamontañas para ocultar su identidad, descendió del vehículo al avistar a Andrés y se dirigió hacia él profiriendo gritos y amenazas.

Rápida intervención de seguridad

Afortunadamente, el expríncipe no se encontraba solo durante el paseo. Un miembro de su equipo de protección personal logró ponerlo a salvo conduciéndolo rápidamente hasta su vehículo para alejarse del lugar. La eficacia de la respuesta evitó que la situación escalara a mayores consecuencias.

La policía de Norfolk se personó en el lugar pocos minutos después del altercado y procedió a la detención del agresor, quien permanece bajo custodia policial. Las autoridades han confirmado que el detenido comparecerá ante los tribunales este viernes para responder por sus acciones.

Este inquietante episodio se produce en un momento especialmente delicado para Andrés, cuya caída en desgracia se ha acentuado tras perder su título de príncipe el pasado octubre. Su hermano, el rey Carlos III, adoptó esta decisión como parte de las medidas para distanciar a la Corona de las controversias que rodean al exduque de York, particularmente sus vínculos con el fallecido Jeffrey Epstein y las acusaciones de abuso sexual que pesaron sobre él.

El traslado forzoso desde la majestuosa Royal Lodge, donde residía desde hace décadas, hasta la más modesta Marsh Farm en Sandringham, representa un claro símbolo de su ostracismo dentro de la familia real. Esta nueva agresión subraya la vulnerabilidad de su posición actual y plantea interrogantes sobre las medidas de seguridad necesarias para proteger a los miembros de la realeza en situaciones comprometidas.