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Entre protestas y corsés, el asalto de los Bezos insinúa el fin de una era en la gala del Met

5 mayo 2026
Publicado hace 1 mes

Puede que Beyoncé haya deslumbrado con su regreso tras una década de ausencia, luciendo un espectacular traje de plata y cristales que evocaba formas esqueléticas en su primera aparición en la gala del Met desde 2014. O que Bad Bunny sorprendiera con un look de anciano venerable que parecía salido directamente de los percheros de Zara. Las Kardashian desplegaron toda su artillería pesada con corsés impresionantes en la escalinata más fotografiada del mundo, mientras las protestas en el exterior del Museo Metropolitano de Nueva York recordaban que no todo era glamour y alta costura.

Más allá del glamour: cuando el poder económico redefine la cultura

Sin embargo, esta edición de la gala benéfica más exclusiva del planeta será recordada por cuestiones que trascienden los vestidos hermosos, la inclusión corporal y los mensajes sobre el diálogo entre arte y moda. Este año, el evento puso de manifiesto algo más profundo y perturbador: cómo la riqueza de las nuevas generaciones de magnates puede alterar narrativas culturales, apropiarse de espacios tradicionalmente dedicados al arte y enrarecer ambientes hasta el punto de marcar el fin de una era.

La presencia cada vez más dominante de figuras como Jeff Bezos y otros titanes tecnológicos en eventos culturales de esta magnitud plantea interrogantes sobre la democratización del arte y la cultura. Mientras los asistentes desfilaban por la alfombra roja, las voces críticas en el exterior cuestionaban si estas galas siguen siendo celebraciones del arte o se han convertido en escaparates del poder económico concentrado. La gala del Met 2024 parece haber marcado un punto de inflexión en esta reflexión, sugiriendo que estamos ante el cierre de un capítulo en la historia de estos encuentros entre alta sociedad, moda y cultura.