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Álex Pina empezó escribiendo sucesos en el Diario de Navarra. Esa frialdad del dato periodístico se le quedó pegada a los dedos mucho antes de que se planteara siquiera fabricar ficciones para la pantalla pequeña. En los años noventa recaló en la factoría Globomedia y allí aprendió que la televisión en España era un negocio de audiencias masivas donde había que contentar al abuelo y al nieto al mismo tiempo.
Participó en guiones de Periodistas y fue uno de los creadores de Los Serrano en 2003. Eran series de treinta episodios por temporada con una duración de setenta minutos por capítulo. En ese entorno de producción industrial se forjó su instinto para el ritmo narrativo frenético que aplicaría años más tarde. Pero el modelo de ficción familiar terminó por agotarle.
Y decidió romper el tablero.
En 2015 estrenó Vis a Vis. Fue su primera gran incursión en un género más oscuro y violento (el drama carcelario) que se alejaba de la comedia costumbrista. La serie introdujo una estética visual mucho más cuidada y un uso del color amarillo que se volvió distintivo. Aquel proyecto sirvió para demostrar que el público español estaba preparado para historias que no sucedieran en una cocina desayunando cereales.
Pina fundó su propia productora en 2016 con una idea clara en la cabeza. Quería tener el control total sobre la narrativa y la estética de sus proyectos. El primer resultado de esa independencia fue La Casa de Papel, que se estrenó en la cadena Antena 3 durante el mes de mayo de 2017. La serie obtuvo unos datos de audiencia discretos en su emisión lineal y muchos la dieron por muerta tras su segunda parte.
Pero la compra de los derechos por parte de Netflix cambió el destino de la productora. La plataforma recortó la duración de los episodios para adaptarlos al estándar internacional y el fenómeno explotó fuera de las fronteras españolas. En 2018 la ficción se convirtió en la serie de habla no inglesa más vista de la historia de la plataforma hasta ese momento.
El éxito no fue un accidente de algoritmo.
Pina perfeccionó una técnica que él mismo denomina como el caballo de Troya. Consiste en envolver un drama emocional y sentimental profundo bajo la capa de un género de acción o un thriller de atracos. Porque al espectador le interesa el plan del robo, pero lo que realmente le engancha es saber si los personajes se van a traicionar por amor o por envidia.
Tras el impacto global de los monos rojos firmó un contrato de exclusividad con Netflix en 2018. Este acuerdo le permitió desarrollar proyectos con presupuestos mucho más elevados y rodajes internacionales. En 2020 estrenó White Lines, una serie ambientada en Ibiza que mezclaba el misterio con la cultura de club y que fue rodada parcialmente en inglés. La crítica no fue tan benévola con este título como con sus trabajos anteriores.
En 2021 apostó por el pulp extremo con Sky Rojo. La serie trataba el tema de la trata de blancas con una estética de colores saturados y episodios de apenas veinticinco minutos. Fue una apuesta arriesgada por la violencia estilizada y el humor negro en un contexto social muy sensible. Pina mantuvo su equipo de confianza, con Esther Martínez Lobato como pieza fundamental en la escritura de los guiones.
Y llegó el momento de expandir su mayor éxito.
En diciembre de 2023 se produjo el estreno de Berlín, un spin-off centrado en el personaje más carismático de su obra cumbre. La narrativa abandonó la claustrofobia del encierro para centrarse en un robo en París con un tono mucho más cercano a la comedia romántica y al cine de guante blanco. En 2024 la plataforma confirmó la renovación de esta serie para una segunda tanda de episodios tras alcanzar el número uno en noventa y un países.
El contrato de renovación firmado en 2022 incluye el desarrollo de una serie inspirada en el aumento de la compra de búnkeres tras la pandemia. Este proyecto, titulado El refugio atómico, se centra en un grupo de multimillonarios que se encierran en una urbanización de lujo bajo tierra mientras el mundo exterior colapsa. La producción cuenta con un búnker real de 1.200 metros cuadrados construido específicamente para el rodaje en un plató de Madrid.
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