visitas
Anthony Booth nació en Liverpool en 1931 con el hambre de quien sabe que la vida no regala nada. Antes de que el gran público lo asociara con los pasillos del poder británico, Booth ya era la cara más reconocible de la clase obrera en los televisores de tubo. Su papel como Mike Rawlins en la serie Till Death Us Do Part lo lanzó al estrellato en 1965.
No era un intérprete de academia ni de gestos medidos. Su estilo era seco y algo rudo. Pero funcionaba porque hablaba el idioma de la calle en una época donde la televisión todavía buscaba su propia identidad. En esos años el alcohol y las juergas nocturnas empezaron a ocupar tanto espacio como sus líneas de diálogo.
La realidad siempre golpea dos veces.
Participó en proyectos tan dispares como The Family Way en 1966 o la comedia Confessions of a Window Cleaner en 1974. Eran trabajos alimenticios que le permitían mantener un ritmo de vida que a menudo superaba sus ingresos reales. Su cuenta bancaria nunca reflejó la fama que proyectaba su nombre en los tabloides británicos.
En 1979 sufrió un accidente doméstico que estuvo a punto de enterrar su carrera definitivamente. Un incendio en su vivienda le provocó quemaduras en casi la mitad de su cuerpo y lo obligó a pasar meses en hospitales. Los médicos dudaban de que pudiera volver a caminar con normalidad. Pero Booth regresó a los escenarios con una disciplina que nadie esperaba de un tipo tan caótico.
Su compromiso con el Partido Laborista fue siempre radical. Nunca se mordió la lengua por miedo a perder un contrato publicitario o un papel secundario en una gran producción. Porque para él la política era algo personal y sangriento. Así que aprovechaba cada entrevista para cargar contra el sistema mientras su hija Cherie empezaba a escalar posiciones en la abogacía londinense.
No le importaba el precio de sus palabras.
Durante la década de los noventa su figura se volvió extrañamente incómoda para el nuevo laborismo. Su yerno Tony Blair llegó al poder en 1997 y Booth se convirtió en un dolor de cabeza constante para los asesores de imagen de Downing Street. Pero él siguió trabajando a su ritmo en producciones televisivas como The Bill o Holby City.
En 2004 se unió al reparto de la serie Emmerdale para dar vida a Errol Hurst. Fue uno de sus últimos trabajos constantes antes de que la salud empezara a pasarle facturas imposibles de pagar. Sus apariciones se volvieron esporádicas y mucho más contenidas debido a su estado físico.
Y entonces llegó el silencio.
Su última intervención en la gran pantalla ocurrió en 2010 con la cinta The Kings of Mykonos. Después de aquello se retiró de la vida pública para combatir el alzheimer y diversas dolencias cardíacas en la intimidad. Anthony Booth falleció en septiembre de 2017 a los 85 años de edad. Dejó tras de sí cuatro matrimonios y ocho hijas.
Cosas que posiblemente no sabías de Anthony Booth




¿Te has preguntado qué tal te verías si te encuentras a Anthony Booth por la calle o en una fiesta? Puedes ajustar en cualquier momento tu altura en tu perfil de usuario.


Película
Sí mismo/a
08/04/2008


Película
Sí mismo/a (Archive Footage)
11/06/2004


Película
Lord Antonio
06/08/2002


Película
Peter Crenshaw
13/10/2000


Película
Sí mismo/a
07/04/2000


TV
Frank Palmer
11/11/1999


Película
Chief Revenue Officer
08/01/1999


Película
01/01/1998


TV
30/03/1997


Película
Tommy
24/03/1995


TV
Napper Minto
10/04/1992


TV
30/08/1985
No se ha encontrado música para Anthony Booth
Eres un usuario FREE, no puedes ver las fotografías premium de este personaje.