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Billy Halop no era un niño prodigio al uso. En 1935 pisó las tablas de Broadway para la obra Dead End y traía consigo una agresividad que Hollywood todavía no sabía cómo digerir. Era el cabecilla de una banda de delincuentes juveniles que terminó robándole el plano al mismísimo Humphrey Bogart.
En 1937 el productor Samuel Goldwyn pagó una fortuna para llevarse a todo el grupo de actores a Los Ángeles. Halop encabezaba a los Dead End Kids con una mirada desafiante y una dicción rápida que recordaba a los bajos fondos de Nueva York. Firmó un contrato de 650 dólares semanales, una cifra astronómica para un adolescente en plena Gran Depresión.
Pero el dinero no compraba la madurez profesional ni el respeto de los grandes estudios. Aunque rodó Angels with Dirty Faces en 1938 junto a James Cagney, la industria lo veía como una pieza de un engranaje colectivo. No era Billy Halop (el actor), era simplemente el chico que mandaba en la banda de la pantalla.
El público solo quería verlo con la gorra ladeada y el puño cerrado.
Intentó desmarcarse del grupo para buscar papeles protagonistas en solitario. En 1939 protagonizó They Made Me a Criminal con John Garfield, pero la sombra de sus compañeros de reparto era demasiado alargada. Warner Bros decidió explotar la fórmula de los delincuentes juveniles hasta el agotamiento y Halop quedó atrapado en un ciclo de películas de serie B.
Al cumplir los veinte años su rostro empezó a cambiar y la rebeldía adolescente dejó de ser creíble. En 1942 se alistó en el ejército para servir durante la Segunda Guerra Mundial (donde incluso dirigió algunos espectáculos para las tropas). Al volver en 1945 descubrió que su sitio en el cine había desaparecido.
Y entonces llegó el silencio.
Intentó producir sus propios proyectos pero las deudas empezaron a acumularse rápidamente. Sus matrimonios fracasaron uno tras otro y el alcohol se convirtió en un refugio habitual. Durante la década de los cincuenta su nombre aparecía más en las columnas de sucesos que en las de estrenos cinematográficos.
Porque Hollywood no perdona a los juguetes rotos que no saben reinventarse a tiempo. Pasó años saltando de un papel insignificante a otro en series de televisión menores. Su físico, antes atlético y peligroso, se volvió común y cansado.
La necesidad económica lo obligó a buscar una salida fuera del espectáculo. En lugar de vivir de las rentas de una fama evaporada, Halop decidió formarse como técnico de enfermería en el St. John’s Hospital de Santa Mónica. Trabajó allí durante años cuidando a pacientes que a veces lo reconocían por sus antiguas películas de los sábados por la tarde.
En 1971 la suerte le dio un último respiro técnico. Consiguió el papel recurrente de Bert Munson en la mítica serie All in the Family. No era un papel estelar, pero le permitió recuperar cierta estabilidad financiera y volver a pisar un set de rodaje con dignidad profesional.
Y la apuesta funcionó durante un tiempo.
Murió de un ataque al corazón en noviembre de 1976 mientras dormía en su casa de California. Tenía 56 años. Sus restos descansan en el Grand View Memorial Park de Glendale sin grandes monumentos que recuerden su etapa como ídolo juvenil de la Warner.
Cosas que posiblemente no sabías de Billy Halop
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Película
The East Side Kids material archivo
01/01/1986


Película
Studio Engineer
12/02/1974


TV
Mr. Munson
12/01/1971


TV
Bartender Harry
22/09/1968


TV
Judge Perkins
21/09/1968


Película
2nd Cab Driver
15/07/1966


TV
Manager
19/09/1965


TV
25/09/1964


Película
Cab Driver
30/01/1964


Película
Subpoena Server (sin crédito)
14/11/1963


TV
25/09/1963


TV
Mike
17/09/1963
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