visitas
Helen Hayes medía poco más de un metro cincuenta. En el Hollywood de los años treinta esa estatura era un problema logístico constante para los directores de fotografía. Pero a ella le daba igual porque traía la técnica de acero aprendida en los escenarios de Nueva York.
En 1931 rodó El pecado de Madelon Claudet. Fue su primera película sonora y el guion lo escribió su marido, Charles MacArthur, para intentar que ella se sintiera cómoda frente a la cámara. Ganó el Oscar a la mejor actriz y nadie en la industria pudo cuestionar su capacidad para llenar la pantalla sin necesidad de artificios.
Y la apuesta funcionó.
Pero el cine nunca fue su hábitat natural. Hayes sentía que las lentes de las cámaras eran intrusas que robaban la energía que solo el público en directo sabía devolverle. Por eso regresó a Broadway en cuanto pudo para interpretar a la reina Victoria en Victoria Regina durante casi tres años seguidos.
Fue esa obra la que le colgó el cartel de Primera Dama del Teatro. Era una etiqueta que ella aceptaba con una mezcla de orgullo y resignación. Porque en el fondo sabía que los títulos nobiliarios en la interpretación suelen ser una jaula de oro.
La tragedia personal la golpeó en 1949 cuando su hija Mary murió de polio con diecinueve años. Hayes se alejó de los focos durante un tiempo largo. El dolor la dejó seca pero la necesidad de mantenerse ocupada la empujó de nuevo a los estudios de grabación y a los platós de televisión.
La industria nunca supo muy bien dónde encajarla durante su madurez.
En 1970 aceptó un papel secundario en la película de catástrofes Aeropuerto. Interpretaba a una polizona anciana que se colaba en los aviones por pura picaresca. Aquel trabajo le valió su segundo premio Oscar, esta vez en la categoría de reparto, treinta y nueve años después del primero.
Así que se convirtió en una de las pocas figuras capaces de sobrevivir a la transición del blanco y negro al tecnicolor sin perder el respeto de los críticos neoyorquinos. En 1977 consiguió el premio Grammy por la narración del disco Great American Documents. Con ese galardón cerró el círculo del EGOT.
Hayes fue la primera mujer en la historia en reunir un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony. Es una lista que hoy muchos persiguen con equipos de marketing detrás pero que ella completó por pura inercia laboral. En 1985 la televisión fue su último refugio con el personaje de Miss Marple en cintas como Un cadáver en la biblioteca.
Nunca quiso retirarse del todo porque el silencio de su casa en Nyack le recordaba demasiado a las ausencias de su marido y de su hija. Pero el cuerpo empezó a fallar. El asma bronquial provocado por el polvo de los escenarios, una ironía cruel para alguien que vivió de las tablas, la obligó a dejar el teatro definitivamente.
Murió el 17 de marzo de 1993.
Las luces de todos los teatros de Broadway se atenuaron durante un minuto exacto a las ocho de la tarde del día siguiente. El hospital de Nyack confirmó que la causa del fallecimiento fue una insuficiencia cardíaca congestiva. Tenía noventa y dos años.
Cosas que posiblemente no sabías de Helen Hayes




¿Te has preguntado qué tal te verías si te encuentras a Helen Hayes por la calle o en una fiesta? Puedes ajustar en cualquier momento tu altura en tu perfil de usuario.


Película
17/09/2025


Película
Sí mismo/a material archivo
04/03/2022


Película
Sí mismo/a material archivo
17/03/1998


Película
Sí mismo/a material archivo
05/06/1995


Película
01/01/1994


TV
22/03/1992


Película
Sí mismo/a
21/05/1990


Película
HerSí mismo/a - Participant
28/09/1987


Película
Miss Jane Marple
20/02/1985


TV
19/09/1984


Película
Miss Jane Marple
22/10/1983


Película
Sí mismo/a
08/03/1982
No se ha encontrado música para Helen Hayes
Eres un usuario FREE, no puedes ver las fotografías premium de este personaje.