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Heo Sung-tae vendía televisores de gama alta en el mercado ruso para la multinacional LG. Ganaba un sueldo que cualquier joven surcoreano habría firmado de por vida y tenía una trayectoria ascendente en el mundo corporativo. En 2011 decidió dejar su puesto en Daewoo Shipbuilding porque la idea de morir en una oficina le pesaba más que la incertidumbre de empezar de cero a los 34 años.
Se presentó al programa de televisión Miracle Audition con la desfachatez de quien no tiene nada que perder. Quedó quinto. Aquel resultado le sirvió para entrar en el circuito profesional pero no le dio de comer de forma inmediata.
La industria no perdona la edad.
Pasó años haciendo de extra o de secundario sin nombre en dramas policiales de bajo presupuesto. Su cara de tipo duro y su mirada gélida le encasillaron en papeles de matón desde el primer minuto. Pero él necesitaba un momento que lo sacara del montón de actores de reparto que pueblan los estudios de Seúl.
En 2016 consiguió un papel en la película The Age of Shadows bajo la dirección de Kim Jee-woon. Había una escena donde Song Kang-ho debía abofetearle repetidamente. Heo Sung-tae pidió que el golpe fuera real para que su reacción física no pareciera un truco barato de escuela de interpretación.
Y entonces llegó el bofetón.
Aquella bofetada le puso en el radar de los grandes productores coreanos. Los directores de casting empezaron a buscar a ese actor que aguantaba el tipo ante las leyendas del cine nacional. En 2017 participó en The Outlaws y en The Fortress. En esta última tuvo que aprender manchú antiguo para interpretar a un general de la dinastía Qing.
Aprovechó su facilidad para los idiomas y su formación universitaria para dotar a sus villanos de una inteligencia que no estaba en el guion original. No era solo un tipo que pegaba fuerte. Era un tipo que sabía por qué pegaba.
El fenómeno global de 2021 con Squid Game le cambió la cuenta bancaria pero le pasó factura al cuerpo. Para interpretar al mafioso Jang Deok-su tuvo que ganar 17 kilos de peso en apenas un mes. El proceso le provocó problemas en las rodillas y una pérdida notable de salud que tuvo que gestionar tras el rodaje.
Aquel villano de pelo largo y tatuajes en el cuello le dio una proyección internacional que nunca buscó. Pero Heo Sung-tae siempre prefirió el perfil bajo y el trabajo de campo. En 2022 trabajó en Hunt, el debut en la dirección de Lee Jung-jae, donde interpretó a un agente de seguridad con una intensidad contenida.
Y la apuesta funcionó.
En 2023 protagonizó Bait con un papel de estafador que huye a Vietnam tras un fraude masivo. Es un personaje que conecta con su pasado corporativo por la forma en que maneja el lenguaje de los negocios y la manipulación psicológica. En 2024 participó en Crash, una serie sobre crímenes de tráfico donde interpreta a un veterano con un sentido del humor seco.
El rodaje de la segunda temporada de Squid Game en 2024 se llevó a cabo bajo estrictas medidas de confidencialidad para proteger los detalles de la trama y los contratos de publicidad asociados.
Cosas que posiblemente no sabías de Heo Sung-tae




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