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John Pasquin no empezó en un set de rodaje rodeado de cables y monitores. Su formación técnica viene directamente de las tablas de Broadway y el teatro neoyorquino. Dirigió obras clásicas antes de entender siquiera cómo funcionaba una cámara de televisión.
En 1982 dio el salto a la pequeña pantalla con la serie Alice. Fue un aprendizaje seco a base de golpes de guion y ritmos de producción frenéticos. Pero aquel rodaje le sirvió para entender que su talento no estaba en el drama profundo sino en el control del ritmo cómico.
La suerte de Pasquin cambió cuando se cruzó con un humorista de Detroit llamado Tim Allen.
Corría el año 1991 cuando empezaron a grabar Un chapuzas en casa. La química entre el director y el actor fue el motor de una de las comedias más rentables de la década de los noventa. Pasquin entendía los silencios de Allen y sabía cuándo dejar que la improvisación tomara el control del plató.
Aquel éxito le abrió las puertas de Disney.
En 1994 se puso al frente de ¡Vaya Santa Claus! y consiguió que una premisa aparentemente absurda recaudara casi 200 millones de dólares en todo el mundo. La película se convirtió en una pieza obligatoria del catálogo navideño sin necesidad de grandes alardes visuales.
Tras el éxito navideño llegaron los encargos de gran presupuesto. Dirigió De jungla a jungla en 1997 y Un padre de cuidado en 2001. Eran películas diseñadas para el consumo masivo y la taquilla familiar de fin de semana.
Pero el cine no siempre le dio los mismos resultados que la televisión. La industria empezaba a cambiar y los gustos del público se alejaban de la comedia blanca que él dominaba con tanta precisión.
La crítica fue especialmente dura con Miss Agente Especial 2: Armada y fabulosa en 2005. A pesar de contar con el tirón de Sandra Bullock la cinta no logró replicar la frescura de la primera entrega. Pasquin se encontró en un punto donde los grandes estudios buscaban otro tipo de narrativa más agresiva.
Y el círculo se cerró.
Pasquin decidió volver al terreno donde se sentía más cómodo y seguro. En 2011 retomó su alianza con Tim Allen para dirigir la serie Uno para todas. No buscaba inventar nada nuevo porque sabía que el público de la televisión tradicional seguía fiel a las estructuras clásicas.
Durante diez años se encargó de mantener el pulso de esta sitcom de manual. Dirigió más de sesenta episodios de la serie y supervisó gran parte de la producción ejecutiva. Su estilo siempre ha sido el de un artesano invisible que pone el foco en el actor y no en la técnica de cámara.
Su carrera se define por la eficacia operativa frente a la búsqueda del prestigio artístico. No le interesan los planos secuencia ni los juegos de luces complejos si eso entorpece la entrega de un chiste. Es un director de oficio que entiende la industria como un servicio para el espectador medio.
En 2021 dejó la dirección activa tras rodar el capítulo final de su serie más longeva. Vive en Los Ángeles junto a su mujer la actriz JoBeth Williams y se mantiene alejado de los focos mediáticos desde entonces. Su última ficha técnica registra un presupuesto de producción de 15 millones de dólares por temporada.
Cosas que posiblemente no sabías de John Pasquin
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Película
Bearded Man in Times Square
04/03/1997
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