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Osamu Dezaki entró en Mushi Production sin saber dibujar una línea recta de animación. Corría el año 1963 y aquel joven aspirante a mangaka buscaba un sueldo para sobrevivir en un Tokio que todavía olía a posguerra. No tardó en entender que el ritmo de la televisión exigía trucos visuales para compensar la falta de presupuesto.
La limitación técnica fue su mejor escuela.
En 1970 dirigió Ashita no Joe y el lenguaje del anime cambió para siempre. Introdujo planos congelados que parecían lienzos al óleo, una técnica que bautizó como *Postcard Memories*. Aquellos dibujos detallados detenían el tiempo en los momentos de máxima tensión emocional.
Pero su obsesión iba más allá de la imagen estática. Usaba juegos de luces laterales y destellos que atravesaban la pantalla para simular una atmósfera cinematográfica. El realismo no le interesaba tanto como el impacto psicológico en el espectador.
Y así fue como el dramatismo se convirtió en su firma personal.
Durante los años ochenta su nombre garantizaba un acabado visual agresivo y elegante. En 1979 asumió la dirección de The Rose of Versailles a mitad de producción para salvar la serie de un posible fracaso. Cambió el tono pastel por sombras densas y una narrativa mucho más cruda.
Luego llegó el salto al largometraje con Golgo 13 en 1983. Fue una de las primeras producciones en experimentar con la integración de gráficos por ordenador. Aunque el resultado técnico hoy parezca rudimentario, en aquel momento supuso un riesgo financiero enorme.
Nadie más se atrevía a romper el dibujo con tal violencia.
Su colaboración con el estudio Tezuka Productions dio como fruto la serie de OVAs de Black Jack a partir de 1993. Aquí Dezaki alcanzó su madurez técnica definitiva. Los episodios presentaban una estética médica oscura, casi gótica, donde el bisturí cortaba el aire con la misma precisión que sus encuadres.
Porque para Dezaki el espacio en blanco era un enemigo. Sus composiciones de pantalla partida permitían mostrar tres reacciones distintas en un solo segundo de metraje.
En 2005 aceptó dirigir la adaptación cinematográfica de la novela visual Air. Fue un encargo extraño para un director curtido en el drama criminal y deportivo. Pero Dezaki aplicó sus filtros de luz y sus planos triples para elevar un material que en otras manos habría sido simple melodrama.
Siguió trabajando en proyectos de menor escala como Genji Monogatari Sennenki en 2009. Su salud empezaba a flaquear por un cáncer de pulmón que no le impidió supervisar cada fotograma. Porque para él la dirección era un proceso físico, casi una batalla contra el papel.
Falleció el 17 de abril de 2011 en un hospital de Mitaka.
El certificado médico registró un fallo respiratorio a las 00:35 de la madrugada.
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