visitas
Robert J. Wilke tenía la cara de quien acaba de enterrar un cadáver y no piensa dar explicaciones a nadie. No necesitaba hablar para que el espectador supiera que el protagonista estaba en problemas graves. Sus rasgos eran una geografía de arrugas profundas y una mirada que parecía filtrar el polvo de Arizona. Antes de ser el villano de guardia en Hollywood trabajó como especialista de acción en los años treinta. Aquella etapa le rompió varios huesos pero le dio una planta física que ningún actor de método podía replicar en un estudio de grabación.
Y esa presencia física lo salvó de la mediocridad.
En 1952 interpretó a James Pierce en Solo ante el peligro. Fue uno de los tres pistoleros que esperaban el tren para matar a Gary Cooper en el clímax de la cinta. No tenía muchas frases. Pero su forma de apoyarse contra la pared de la estación definía la tensión de la película mejor que cualquier diálogo sobre la ley o el orden. Wilke entendía que en el cine clásico la quietud era una herramienta de terror más efectiva que el grito.
Participó en más de trescientas producciones entre cine y televisión. Casi siempre hacía de tipo duro, de sargento implacable o de forajido sin escrúpulos. En 1960 John Sturges lo llamó para Los siete magníficos donde interpretó a Wallace. Perdió un duelo de cuchillo contra James Coburn en una escena que todavía se analiza por su precisión en el montaje y la economía de movimientos.
Ganaba más dinero en el campo de golf que delante de las cámaras.
Era un jugador excepcional que apostaba sumas considerables contra sus compañeros de reparto durante los descansos de los rodajes. Se dice que muchos actores evitaban jugar con él porque Wilke no tenía piedad en el green. Aquella frialdad competitiva era la misma que proyectaba en la pantalla cuando desenfundaba su Colt o cuando miraba de reojo al héroe de turno. Para él la actuación era un oficio mecánico que le permitía financiar su verdadera pasión por los dieciocho hoyos.
Pero su carrera tuvo un pico de prestigio inesperado cuando ya era un veterano. Terrence Malick lo contrató para Días del cielo en 1978. Allí interpretó al capataz de la granja, un hombre que vigilaba los campos de trigo con la misma severidad con la que Wilke vigilaba sus apuestas. Fue su interpretación más contenida y amarga de toda su trayectoria.
La luz natural de la película resaltaba cada surco de su rostro y lo elevaba a una categoría casi mitológica. Ya no era solo un secundario que recibía puñetazos de Burt Lancaster o Kirk Douglas. Era un símbolo del viejo Hollywood que se resistía a desaparecer frente a la nueva ola de directores de los setenta.
Nunca buscó la fama de los carteles principales.
En 1981 participó en la comedia El pelotón chiflado junto a Bill Murray en un rol que parodiaba su propia imagen de autoridad militar. Fue uno de sus últimos trabajos relevantes antes de que su salud se deteriorara. Robert J. Wilke murió en Los Ángeles el 12 de noviembre de 1989 a causa de un cáncer de pulmón a los 75 años de edad.
Cosas que posiblemente no sabías de Robert J. Wilke




¿Te has preguntado qué tal te verías si te encuentras a Robert J. Wilke por la calle o en una fiesta? Puedes ajustar en cualquier momento tu altura en tu perfil de usuario.


Película
Sí mismo/a material archivo
13/03/1987


Película
Gen. Barnicke
26/06/1981


Película
25/01/1979


Película
The Farm Foreman
13/09/1978


TV
Tom Owens
02/04/1978


Película
Demas Scott
20/02/1978


TV
Appleton
06/02/1977


TV
Mac Johnson
10/09/1975


TV
07/09/1974


Película
Deaks (as Robert Wilke)
01/09/1973


Película
The Sheriff
01/08/1973


TV
Sgt. Bridger
14/10/1972
No se ha encontrado música para Robert J. Wilke
Eres un usuario FREE, no puedes ver las fotografías premium de este personaje.