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Roy Kinnear tenía el físico de un hombre que acaba de perder el último autobús de la noche y la agilidad mental de quien sabe que no va a llegar a tiempo a ninguna parte. No era un galán de póster. Era ese secundario británico que mejoraba cualquier plano solo con entrar en él sudando un poco y con la corbata ligeramente torcida.
Su gracia nacía de una vulnerabilidad muy británica que conectaba de inmediato con el espectador. Porque Roy no necesitaba diálogos brillantes para robar una escena a las grandes estrellas de su tiempo. Le bastaba con su mirada de pánico contenido y una gestualidad que parecía siempre al borde del colapso nervioso.
Su cuerpo era su mejor herramienta de trabajo.
En 1965 apareció en Help! junto a los Beatles. Richard Lester entendió antes que nadie que Kinnear funcionaba como un contrapunto perfecto para el caos pop de la década. Aquella colaboración se extendió durante años y definió gran parte de la comedia física del cine británico de los sesenta. Pero su gran momento de popularidad global llegó en 1971 con Un mundo de fantasía. Allí interpretó a Henry Salt, el padre desesperado de la caprichosa Veruca Salt, en una actuación que todavía hoy genera carcajadas por su patetismo.
El rodaje de El regreso de los mosqueteros en 1988 acabó en tragedia en las calles de Toledo (España). Kinnear cayó de un caballo durante una escena de acción y se fracturó la pelvis en un accidente que parecía evitable. Murió al día siguiente en un hospital de Madrid debido a un ataque al corazón derivado de las complicaciones de sus heridas.
Tenía 54 años.
Aquel suceso provocó que Richard Lester abandonara la dirección de cine para siempre por el sentimiento de culpa. Fue un golpe seco para la industria que terminó en los tribunales. La familia de Kinnear demandó a la productora y logró una indemnización de 650.000 libras tras demostrar graves negligencias en la seguridad del set español.
Kinnear nunca intentó ocultar su origen ni su acento de Lancashire. Trabajó en teatro con Joan Littlewood en el Theatre Workshop y eso le dio una base política que trasladaba a sus personajes más humildes. Sus papeles solían ser hombres atribulados o funcionarios con un toque ridículo que intentaban mantener la dignidad en situaciones absurdas.
Y siempre resultaba humano.
Su hijo Rory Kinnear siguió sus pasos en la interpretación años después. En 2013 el joven actor recordó en una entrevista que su padre solía decir que el secreto de la comedia era el pánico. Esa filosofía se percibe en cada una de sus apariciones en televisión, donde se convirtió en un rostro imprescindible de la BBC durante tres décadas consecutivas.
La película El regreso de los mosqueteros se estrenó finalmente en 1989 dedicada a su memoria. La producción tuvo que recurrir a un doble de cuerpo y al doblaje de voz para completar las escenas restantes de su personaje, Planchet.
Cosas que posiblemente no sabías de Roy Kinnear
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Película
11/07/2005


TV
Sí mismo/a material archivo
30/03/2002


TV
Algernon material archivo
19/11/1995


Película
Talent Agent
13/11/1994


Película
Mump (voz)
03/06/1991


Película
Weller material archivo
01/01/1991


Película
Planchet
12/04/1989


Película
The Common Man
21/12/1988


Película
Jack Splendide
01/09/1988


Película
15/02/1988


Película
01/01/1988


Película
Balbi
01/03/1987
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