Gorka Otxoa (Donostia, 47 años) posee una expresión juvenil que ha marcado toda su trayectoria profesional. Desde sus inicios a los 18 años en la serie diaria en euskera Goenkale, ha tenido que lidiar con esta característica física que lo encasilló durante años en papeles de joven ingenuo.
Sin embargo, el intérprete vasco ha logrado evolucionar y alejarse de los personajes imberbes que lo caracterizaron en producciones como Pagafantas o Vaya semanita. Su madurez interpretativa se ha hecho evidente en sus últimos trabajos televisivos, donde ha dado vida a dos figuras paternas muy diferentes.
Por un lado, interpretó a un padre en duelo en la serie Desaparecido, una producción misteriosa que se grabó tanto en castellano como en euskera y que ha encontrado gran éxito en Netflix. Por otro, continúa brillando en Machos alfa, la exitosa serie que acaba de estrenar su cuarta temporada en la plataforma de streaming y ya tiene confirmada una quinta entrega.
En Machos alfa, Otxoa ha explorado los entresijos de la soltería moderna, desde las aplicaciones de citas como Tinder hasta las más novedosas plataformas para encontrar copadres. La serie, que retrata con autenticidad la vida madrileña, ha permitido al actor abordar temas actuales y controvertidos con su característico buen humor.
«Hay gente que no se aclara ni entiende la ironía de Machos alfa«, comenta el actor sobre las reacciones que genera la serie. Su personaje ha evolucionado a lo largo de las temporadas, mostrando diferentes facetas de la masculinidad contemporánea y los desafíos que enfrentan los hombres en la sociedad actual.
Tras dos décadas residiendo en Madrid, Otxoa se ha convertido en un rostro familiar de la televisión española, manteniendo siempre esa expresión afable que lo caracteriza pero demostrando una versatilidad actoral que va mucho más allá de su apariencia juvenil.
