Clicky

Muere Fernando Valenzuela, el legendario pitcher de los Dodgers de Los Ángeles

23 octubre 2024
Publicado hace 1 año

Se apaga una leyenda más del béisbol mundial. El 2024 ha sido especialmente cruel con los astros de uno de los deportes más populares del país. En unos meses se han ido Willie Mays, Pete Rose y el cubano Luis Tiant. Este martes ha sido el turno de Fernando Valenzuela, el jugador mexicano más famoso y el único responsable de la Fernandomanía, que formó a una generación de fanáticos en su debut con los Dodgers de Los Ángeles de los años 80. El fallecimiento ha sido confirmado por el equipo, que disputará a partir del viernes la Serie Mundial contra los Yankees de Nueva York. Valenzuela tenía 63 años.

Valenzuela era conocido como El Toro de Etchohuaquila por la pequeña localidad de Navojoa, en el Estado de Sonora, de donde era originario. El exdeportista era atendido desde hace semanas por una enfermedad que la familia no quiso revelar y para la cual pidió privacidad. Los Dodgers informaron a finales de septiembre que Valenzuela, quien laboraba como analista en español para el equipo, abandonaría la cabina de transmisiones ubicada en el mismo estadio donde fue campeón. Las dolencias frustraron que Valenzuela acompañara unos nuevos playoffs para el equipo blanquiazul.

La MLB ha despedido al ídolo mexicano a través de un mensaje publicado en las redes sociales. “La Fernandomanía barrió con el béisbol en 1981, cuando la sensación de 20 años inició la temporada 8-0 con un 0.50 ERA (el número de carreras que permite un lanzador)”, indica el mensaje.

El equipo de Los Ángeles ha querido despedirse de uno de los “más populares y queridos” Dodgers. “Ha sido uno de los jugadores más influyentes y es uno de los héroes de esta franquicia”, ha señalado Stan Kasten, el presidente y consejero delegado del equipo. Los Dodgers se preparan para encarar esta semana a los Yankees en una de las ediciones más electrizantes de la Serie Mundial de los últimos años. En una coincidencia del destino, Valenzuela ganó su único título contra Nueva York en una emocionante serie en la que los angelinos remontaron después de perder los primeros dos juegos en el Bronx. El Toro fue el pícher abridor del tercer juego, celebrado hace exactamente 43 años.

“¿Te imaginas?”, preguntaba Valenzuela a este periodista en una entrevista hecha el año pasado en el estadio de los Dodgers. “Siendo mi primer año y estar en Serie Mundial, ¡contra los Yankees!, participar y ganarla. No hay otra, esa es la mejor de mis noches”, aseguró entonces.

Valenzuela era el más joven de 12 niños. Su debut en las Grandes Ligas fue en septiembe de 1980 a los 19 años. Su arranque fue impresionante. Lanzó 17 entradas sin permitir una sola carrera. El año legendario, no obstante, sería 1981, cuando el entrenador Tommy Lasorda lo integró de lleno como pítcher de la rotación. Entró de emergencia como relevista en la serie de apertura de la temporada contra los Astros de Houston. Después de aquello ganó ocho juegos consecutivos, cinco de ellos sin admitir carrera.

Aquella temporada hizo que Valenzuela se convirtiera en el primer lanzador de la historia que obtuvo el mismo año el reconocimiento al novato del año y el Cy Young, el trofeo al mejor pítcher en una campaña. Ese año también fue el abridor en el All-Star, el primero de los seis en los que participó. En el último, en 1986, ponchó a Don Mattingly, Cal Ripken, Jesse Barfiel, Lou Whitaker y Teddy Higuera.

Más allá de sus marcas en el diamante, Valenzuela dejó un legado fuera de las canchas. Lo describe el periodista Erik Sherman en Daybreak at Chavez Ravine, el barrio donde fue erigido el estadio de los Dodgers. El equipo se mudó desde Nueva York en los años 50 a una ciudad con mucho futuro. Los dueños y las autoridades del equipo eligieron una comunidad latina en una ladera del centro de la ciudad como el lugar perfecto para levantar el edificio. Decenas de familias de hispanos fueron sacadas a la fuerza del lugar para llevar a cabo la construcción en uno de los muchos episodios racistas de Los Ángeles.

De alguna forma, Valenzuela lavó ese pecado capital de los Dodgers y la afición latina de California. “… fue un sanador en un tiempo, muy similar al de ahora, donde muchos estadounidenses perciben a los mexicanos como ciudadanos de segunda clase. Para los latinos significa lo que Jackie Robinson fue para los negros”, escribe Sherman.

“Cuando yo empecé había entre un 6 y 8% de hispanos entre los asistentes al estadio. Ahorita ya tenemos un 50%. Adonde voltees oyes hablar español”, dijo Valenzuela el año pasado. Vestir los colores de los Dodgers motivó e ilusionó a miles de mexicanos en Estados Unidos. Se convirtió en un héroe para la comunidad. Algo similar a lo que hoy significa Shohei Ohtani, la estrella actual angelina, para los japoneses.

Seguir leyendo