Sérgio Mendes, quien ayudó a definir el sonido moderno de la música brasileña junto a su grupo Brasil ‘66 y con la voz de Lani Hall, ha fallecido este jueves a los 83 años en Los Ángeles. Su familia, a través de un comunicado, aseguró que la salud del compositor y arreglista había sufrido un importante deterioro por síntomas prolongados del coronavirus. Mendes deja atrás un gran legado sonoro de 35 álbumes en los que exploró los sonidos de la bossa nova, el folklore y el jazz, hallando en Estados Unidos su mayor mercado. Fue ganador de tres premios Grammy y estuvo nominado al Oscar. Su muerte ha sido confirmada a EL PAÍS por su publicista, Karen Vock.
Al momento de su fallecimiento, Sérgio Mendes estaba acompañado de su esposa, Gracinha Leporace y los hijos de la pareja. El comunicado de la familia destaca el perfil internacional del artista, quien actuó en directo por última vez en noviembre de 2023 en conciertos celebrados en París, Londres y Barcelona. “Mendes nos deja con un increíble legado musical que se expande por más de seis décadas con un sonido único mostrado por primera vez con su grupo Brasil ‘66″, asegura su familia.
El músico vivió en Los Ángeles desde finales de los sesenta. Sin embargo, su llegada a Estados Unidos fue por el Este. Cuando tenía 21 años, cuando llevaba al menos dos gozando de la reputación de ser un excelente pianista, voló desde Niterói, la ciudad en el Estado de Río de Janeiro, hacia Nueva York para formar parte de un concierto de música brasileña en el Carnegie Hall. Aquel célebre recital abrió las puertas al público estadounidense de los sonidos del gigante sudamericano.
Su primer grupo, Brasil ‘65 formó parte de la iniciativa Itamaraty, un esfuerzo del ministerio de Exteriores de Brasil para promocionar la música brasileña en el extranjero. La agrupación comenzó en 1964 en México y después pasaron por Los Ángeles y Filadelfia. Pero no logró despegar a pesar de tener cálidas recepciones en clubes de jazz. La historia cambió con la transformación de esa nueva agrupación, Brasil ‘66. Mendes se quedó en los teclados, José Soares en las percusiones, Joao Palma en la batería. Sin embargo, la dulce voz de Lani Hall se convirtió en el factor definitivo que ayudó a encontrar el éxito en una década de melodías armoniosas y suaves.
Mas que Nada, una versión de Jorge Ben, se convirtió en el gigantesco éxito que permitió a Mendes definir el sonido brasileño desde Estados Unidos. “Fue la primera vez que una canción cantada completamente en portugués fue un éxito en el país y en todo el mundo”, aseguró Mendes a la radio pública en 2014.
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