Es lunes y ya pasó (un poco) la resaca festiva de los Goya 2025 así que toca analizar si bien o mal o todo lo contrario. La gala fue aburrida, sostiene la crítica más crítica pero eso lo escuchamos año tras año y ahí ya cada cual que opine si se durmió o logró permanecer en vela. Lo que resulta innegable es que los Goya 2025 se recordarán como la edición en la que se quiso contentar a todo el mundo (y seguramente se consiguió).
Galardón ex aequo a La infiltrada y El 47, a la memoria del terrorismo y la memoria del franquismo, cada cual con sus víctimas a cuestas. Todos contentos.
Cancelación por tuits ofensivos a Karla García Gascón (que no fue invitada) pero, a la vez, principio de absolución para la protagonista de Emilia Pérez en las palabras de actrices y actores que apuntaron de modo casi unánime a que un mal tuit lo tiene cualquiera. Todos contentos.
Premio a Eduard Fernández por Marco (aunque también hubiera podido premiársele por El 47) y todos y todas contentas, por supuestísimo, ya que es uno de los más grandes monstruos interpretativos del cine español.
Casi nadie se fue de vacío: hubo premios para Salve María, La estrella azul, La Virgen Roja, La habitación de al lado, Segundo premio, Casa en llamas…
Y galardón también para C. Tangana (dos estatuillas) por La guitarra flamenca de Yerai Cortés.

Todo el mundo (o casi todo el mundo) se fue razonablemente contento a casa.
Incluso Santiago Segura, a quien la productora de La infiltrada reivindicó en su discurso porque, según ella, lo importante es hacer taquilla (no a cualquier precio, matizamos desde aquí).
Y estuvo Pedro Sánchez y Juanma Moreno y otros altos mandatarios.
Cantaron Alejandro Sanz y Rigoberta Bandini, entre otras y otros. Aquí somos partidarios de La Bandini.

Y qué más decir: que El 47 está bien pero falta más PSUC en el guion, y que Casa en llamas tiene el encanto de las miniaturas perfectamente acabadas y que Segundo premio, por mucho que se empeñe una crítica siempre rendida a Isaki Lacuesta, es una película muy menor y que enviarla como candidata a los Oscar fue un extravío absolutamente imprescindible.
¿Y es La estrella azul lo mejor del año?
Venga. Compramos.
El año que viene, más cine español.
Y mejor.
