Clicky

Rupert Everett, el eterno amigo gay de Hollywood, hace autocrítica de su pasado: “Solo me interesaba yo mismo y mi placer. Era un poco sociópata”

3 junio 2026
Publicado hace 1 día

El actor británico Rupert Everett ha hecho una reflexión brutal sobre su pasado. A los 67 años, el intérprete que se convirtió en el arquetipo del «mejor amigo gay» de Hollywood reconoce sin tapujos los errores de su juventud: «Solo me interesaba yo mismo y mi placer. Era un poco sociópata».

De icono gay a confesiones sin filtro

Everett saltó a la fama mundial interpretando al mejor amigo de Julia Roberts en «La boda de mi mejor amigo» (1997), un papel que marcó su carrera para siempre. Después llegó «Algo casi perfecto» (2000) junto a Madonna, consolidando su imagen como el confidente perfecto en pantalla. Sin embargo, detrás de esa fachada elegante de casi dos metros de altura y porte aristocrático se escondía una realidad mucho más oscura.

En sus tres libros de memorias, el actor no se guardó nada. Reveló detalles íntimos sobre sus compañeras de reparto, confesó su adicción a las drogas y al sexo, e incluso admitió haber trabajado como prostituto para costearse la heroína. Sus palabras sobre el «olor a sudor» de Roberts y Madonna le granjearon tanto titulares como enemigos en la industria.

Una mirada sin complacencia al pasado

En una reciente entrevista con The Guardian, Everett ha ido aún más lejos en su autocrítica. Se describe a sí mismo como alguien que fue «descarado, prepotente, hipócrita y letal» durante sus años de mayor éxito. Esta honestidad descarnada forma parte de un proceso de reflexión que el actor ha emprendido en la última etapa de su carrera.

Ahora, Everett se dedica también a la dirección y la escritura, habiendo dirigido filmes como «The Happy Prince» (2018), donde interpretó a Oscar Wilde. Su evolución personal y profesional le ha llevado a reconocer que su comportamiento pasado no solo dañó a otros, sino que también limitó su propio crecimiento como persona y artista.

Esta franqueza brutal, característica del actor británico, sigue siendo su sello distintivo, aunque ahora la dirige hacia una introspección que pocas figuras de Hollywood se atreverían a hacer pública.