Busca tu personaje o película favorita.

Fans: 0 (cifra real). Empezará a puntuar cuando haya datos de más famosos.
visitas
En octubre de 1994 una chica de catorce años con trenzas llenas de cuentas blancas saltó a la pista central de Oakland. Enfrente estaba Shaun Stafford, número cincuenta y nueve del mundo. Richard Williams había prometido que su primogénita cambiaría las normas del tenis y esa noche comenzó a cobrarse la promesa.
Nadie en las gradas entendía lo que estaba a punto de ocurrir.
Venus Williams despachó a su rival con un servicio demoledor a más de ciento sesenta kilómetros por hora. No había pasado por el circuito júnior ni quemado las etapas habituales en las academias de Florida. Aquel proyecto familiar diseñado en los barrios periféricos de Los Ángeles salía a la luz sin red de seguridad.
Antes de que Venus y Serena empuñaran una raqueta su padre ya había redactado un memorándum de setenta y ocho páginas donde planificaba cada detalle de sus vidas. Era un programa implacable que incluía horas de entrenamiento bajo la lluvia en pistas de asfalto agrietado con cristales rotos alrededor. Richard buscaba blindar a sus hijas contra la presión psicológica de un circuito profesional elitista y mayoritariamente blanco.
La estrategia desafiaba toda la ortodoxia técnica de finales del siglo veinte. Venus no esperaba el bote cómodo en el fondo ni buscaba el desgaste físico de peloteos interminables. Atacaba la pelota en su punto más alto, subía a la red con zancadas inalcanzables y obligaba a las rivales a jugar a la defensiva desde el primer golpe.
En el año 2000 aquella superioridad atlética se transformó en una racha de treinta y cinco victorias consecutivas. Ganó Wimbledon, repitió triunfo en el US Open y se colgó dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Sídney. Meses después Reebok le extendió un contrato de patrocinio por cuarenta millones de dólares, el más lucrativo firmado por una deportista femenina hasta ese instante.
Y la maquinaria no se detuvo ahí.
Los trofeos llenaban las vitrinas de su residencia en Florida pero los balances económicos reflejaban una anomalía flagrante. En 2005 el campeón masculino de Wimbledon se embolsó 630.000 libras esterlinas mientras que la campeona femenina recibió 600.000 libras por el mismo esfuerzo competitivo. Venus consideró inaceptable aquella diferencia.
Así que el día previo a su final de 2005 solicitó una reunión formal con el comité organizador del torneo británico. Entró en la sala de juntas, miró a los directivos a los ojos y les preguntó si estaban dispuestos a explicar a sus hijas por qué su trabajo valía menos que el de un hombre. Al día siguiente levantó el plato de campeona tras batir a Lindsay Davenport en un duelo extenuante de casi tres horas.
Pero el pulso definitivo llegó un año más tarde con una columna de opinión firmada en el diario británico The Times en la víspera de la edición de 2006. Aquel texto destrozó las justificaciones tradicionales de la organización sobre la venta de entradas y los derechos televisivos. La presión pública acorraló a los directivos del All England Club hasta que en febrero de 2007 la institución anunció la paridad salarial absoluta para todos los cuadros del torneo.
El dinero cambió de manos para siempre.
Cuando las lesiones y el síndrome de Sjögren diagnosticado en 2011 ralentizaron su ritmo en las pistas, Williams llevó sus recursos al terreno audiovisual. No le interesaban los cameos decorativos ni las apariciones testimoniales en programas de entretenimiento. Quería el control financiero y narrativo de los relatos que llegaban a las pantallas de cine.
En 2021 asumió la producción ejecutiva de King Richard, el largometraje dirigido por Reinaldo Marcus Green que retrató los inicios de su familia. Venus impuso una condición innegociable a los guionistas: no daría el visto bueno final al libreto hasta ver el montaje definitivo en sala. La película sumó seis nominaciones a los premios Oscar y consiguió la estatuilla a mejor actor protagonista para Will Smith.
Porque el objetivo iba más allá de la hagiografía personal. En 2023 se asoció de nuevo con su hermana Serena para respaldar el documental Copa 71, dirigido por Rachel Ramsay y James Erskine. La producción recuperó el archivo audiovisual del torneo disputado en México en 1971, un campeonato femenino silenciado durante medio siglo que reunió a más de cien mil espectadores en el Estadio Azteca.
La cinta llegó a las salas británicas en marzo de 2024 tras pasar por el festival de Toronto con un presupuesto independiente cubierto por ventas internacionales. Williams cerró ese ejercicio empresarial manteniendo activa su ficha en la WTA con más de mil partidos a sus espaldas, mientras King Richard completaba su balance contable con 39,4 millones de dólares de recaudación en salas frente a un coste de producción de cincuenta millones.
Nombre real, idiomas, familia y otros datos verificados.
Archivos de Wikimedia Commons
Sus perfiles oficiales y su página web. Los enlaces se abren en una pestaña nueva.
Fuente: Wikidata
Cosas que posiblemente no sabías de Venus Williams


¿Te has preguntado qué tal te verías junto a Venus Williams? Indica tu altura en tu perfil —o crea tu cuenta gratis— y verás vuestras siluetas lado a lado en cada ficha.
Descubre más famosos con su misma nacionalidad, profesión, signo, año de nacimiento o altura.

Película
Sí mismo/a - Roaster
10/05/2026

TV
Sí mismo/a
16/07/2024

Película
HerSí mismo/a (archive)
14/07/2023

TV
Sí mismo/a - Invitado
12/09/2022

Película
Sí mismo/a material archivo
12/06/2022

Película
Sí mismo/a
13/07/2020

Película
Sí mismo/a
28/06/2020

TV
Sí mismo/a - Team Captain
27/05/2020

TV
Sí mismo/a - Invitado
09/09/2019

TV
Sí mismo/a
22/05/2018

Película
Sí mismo/a
23/10/2017

Película
Sí mismo/a
24/11/2016
Visitas diarias a su artículo de Wikipedia en español en los últimos 60 días.
Las valoraciones de la comunidad son exclusivas para usuarios Premium. Descubre Premium