Lorena Castell, la carismática presentadora barcelonesa de 41 años, se alzó con la victoria en la séptima edición de MasterChef Celebrity con una determinación que se palpaba desde el primer momento. «Tengo claro que voy a ganar», declaraba con una sonrisa antes de enfrentarse a la prueba decisiva, una confianza que no resultó ser mera bravuconería.
Un menú inspirado en sus viajes por Asia
La colaboradora de Zapeando eligió para la final un ambicioso menú de cocina fusión que bebía directamente de sus experiencias viajeras junto a su hermano por Tailandia, India y Bali. Una propuesta arriesgada que reflejaba su personalidad aventurera y su capacidad para transformar vivencias personales en creatividad culinaria.
Desde que sonó el cronómetro, Castell desplegó una energía arrolladora pero perfectamente controlada. Cortó, salteó, mezcló, trituró y coló ingredientes con una precisión mecánica que contrastaba con los nervios de su rival, el actor Manu Baqueiro de «Amar es para siempre». La diferencia no solo radicaba en la técnica, sino en esa capacidad innata de la presentadora para canalizar la presión en su favor.
La presión como motor de rendimiento
«Me gusta trabajar bajo presión, me pone las pilas», confesaba tras recibir el trofeo dorado. Esta filosofía, que ha marcado su trayectoria profesional en televisión, se convirtió en su gran baza durante todo el concurso. Castell demostró que los momentos de máxima tensión, lejos de paralizarla, activaban su mejor versión.
Su victoria en MasterChef Celebrity no solo supone un reconocimiento a su talento culinario, sino también a su capacidad de liderazgo y gestión emocional bajo presión. Una cualidad que, sin duda, seguirá siendo su carta de presentación en futuros proyectos profesionales.

